Autoría: Ivonne González Armas, estudiante de 1º de Bachillerato del IES San Benito.

Lo que está ocurriendo en España y en todos los países a raíz del COVID-19 Pudiera ser un signo de un gran fracaso colectivo pero, a pesar de esto, nadie debe poner en duda el importante papel de la ciencia

Fue la ciencia quien advirtió al mundo sobre este virus, es quien sigue la evolución del contagio, es la que recomienda las medidas extraordinarias del confinamiento, fue la que previno la saturación de las unidades de cuidados intensivos, la que está ensayando bajo presión fármacos y antivirales y la cual gracias a su rápida intervención y reacción y a los tratamientos alternativos que nos ha proporcionado, se han permitido salvar numerosas vidas en todos los países afectados.

Por otro lado, a pesar del secretismo por parte del gobierno, aspecto que afecta a las investigaciones y a la información con la que cuentan los investigadores, cientos de científicos de diferentes países están trabajando en la obtención e interpretación de datos y en proponer estrategias para la resolución de la crisis, todo ello puesto a disposición de las autoridades en el mínimo tiempo posible y con la máxima fiabilidad, por tanto, se debe activar un sistema de información adecuado y dimensionado a las nuevas expectativas de flexibilidad e inmediatez que demanda la ciencia de todos los países, como se afirma en la página consalud.es.

Sin embargo, pese a que muchos son conscientes del gran papel que está teniendo la ciencia de distintos países sobre esta crisis, hay personas que no saben reconocer la magnífica labor de todas las naciones que colaboran, y este es el caso de Donald Trump, quien cree que la OMS está encubriendo a China sobre la propagación del virus y que este país por ser la zona cero no debe investigar una vacuna, ha retirado los 500 millones de dólares con los que Estados Unidos contribuía a la OMS. Pero es de sentido común que sin el apoyo financiero por parte del gobierno ni el mejor laboratorio ni los mejores científicos van a ser capaces de encontrar una vacuna o antiviral.

HACIA UNA COGOBERNANZA 

Por tanto, la situación exige aparcar por un tiempo la política egoísta y adoptar un estilo racional de gobernanza, nacional e internacional en el que colaboren todos los países sin ningún tipo de distinción ni secretismo. Por todo ello, y sin renunciar a un próximo análisis más sosegado y en profundidad, desde la Confederación de Sociedades Científicas de España (Cosce), la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (Facme), Crue Universidades Españolas y la Alianza de Centros Severo Ochoa y Unidades María de Maeztu (SOMMa), consideran imprescindible garantizar los recursos e instrumentos suficientes para que la ciencia pueda desempeñar con la solvencia necesaria los cometidos citados en la resolución de la epidemia actual.

En conclusión, el gobierno debería seguir apoyando y confiando en una ciencia internacional pues está demostrado que sin transparencia y sin ningún tipo de ayuda económica, la ciencia no es capaz de resolver esta crisis de una manera mucho más efectiva que la forma aplicada actualmente.