Autoría: Aniaga Rodríguez Hernández, estudiante de 3º de ESO del IES San Benito.

En la novela anónima Lazarillo de Tormes (1554), Lázaro, el protagonista, comienza siendo un niño ingenuo que por las circunstancias de su familia pasa a vivir con sus diferentes amos que con el tiempo va cambiando.

Debido a el trato que recibe por parte de su amo comienza a convertirse en un pícaro dejando atrás a ese antiguo Lázaro ingenuo, dejando a tras su niñez y comenzando una nueva etapa basada en sobrevivir. Pero, ¿Lázaro era realmente un pícaro o solo buscaba una vida digna? ¿Cómo le afecta a un niño recibir maltrato continuo? ¿Por qué a pesar de que en esa época la honra era muy importante a Lázaro parece que le es indiferente?

Todo empezó cuando con su primer amo, el ciego, le llevó a la zona en la que el vivía. En el Primer Tratado se encuentra el primer momento en el cual Lázaro recibe maltrato directo, cuando el personaje del ciego hace que su cabeza choque contra la estatua de piedra, a la cual el mismo le dijo que acercara la oreja con la excusa de que escucharía un ruido muy fuerte. Este tipo de maltratos continuaron y, tanto a lo largo de toda esta parte como en las sucesivas, podemos observar nuevamente otras situaciones de maltrato hacia Lázaro. Destaca por ejemplo cuando su amo el ciego le tira una jarra de vino en la cara haciendo que esta se rompa y le haga cortes en ella, esto a modo de castigo por haber estado bebiendo a escondidas de su vino.

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), el maltrato infantil tiene serios efectos negativos en el desarrollo como consecuencia de este. La OMS afirma que este tipo de maltrato a edades de la niñez produce un estrés que se asocia a trastornos del desarrollo cerebral temprano. También afirma que los adultos que en su infancia sufrieron maltrato tiene mayor riesgo de sufrir problemas mentales, físicos y conductuales, como por ejemplo actos de violencia, consumo excesivo de drogas y alcohol, etc.

Teniendo en cuenta la anterior información basada en estudios de la actualidad, podemos suponer, situándonos en los años que transcurre la historia, que en el ámbito de problemas conductuales como actos de violencia, sí se pueden considerar efectos de haber recibido maltrato infantil, a diferencia del consumo de alcohol ya que, en esa época era muy normal el consumo de este incluso en niños; lo podemos observar en el Primer Tratado, donde se denota en Lázaro cierta «adicción» al vino («Yo, como estaba hecho al vino, moría por él.»). Por lo cual, si analizamos la conducta del ciego hacia Lázaro, podríamos afirmar que es fruto de haber recibido maltrato en su infancia.

También podemos observar que a pesar de lo importante que era la honra en esa época, a Lázaro parece no importarle ya que a pesar de que se rumorea que la mujer con la que esta casado tiene un amante, el no hace nada al respecto, cuando si fuese otra persona se resolvería con un duelo a muerte.

En conclusión, nos atrevemos a afirmar que Lázaro no era un pícaro como tal, y que solo era una persona que intentaba sobrevivir sin importar cómo. A pesar del mal comportamiento del ciego con Lázaro, él le enseñó cosas que posteriormente le fueron útiles, y que la forma de actuar de este amo seguramente es un efecto de ese posible maltrato que también sufrió a lo largo de su vida -también por motivo de su discapacidad-, convirtiéndose posteriormente en un maltratador que hace barbaridades hacia Lázaro, barbaridades que hoy en día siguen ocurriendo en múltiples contextos y situaciones.

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